Celebración día del hombre, nuestras queridas damas Comoflistas, también rindieron homenaje a los hombres del Colegio, ¡se lucieron con sus maravillosos detalles!.
jueves, 12 de abril de 2018
Celebración día de la Mujer
El Colegio Moderno la Florida rindió homenaje a las mujeres en su día. Aquí unos recuerdos de la celebración.
lunes, 19 de febrero de 2018
El estrés
infantil frena el desarrollo del cerebro
Victoria González

El estrés puede alterar el desarrollo de diversas partes del cerebro de niños y adolescentes, y perjudicar ciertas capacidades como la memoria espacial y a corto plazo, según revela un estudio publicado en Journal of Neuroscience.
Durante los primeros años de vida el cerebro continúa desarrollándose y es vulnerable a factores externos como el estrés. Los investigadores, de la Universidad de Wisconsin-Madison, evaluaron mediante entrevistas el nivel de estrés de 60 adolescentes de entre 9 y 14 años, a los que también se les realizó un escáner cerebral y diversos test de inteligencia. Los resultados revelaron que los niños que habían sufrido más episodios traumáticos a lo largo de su vida tenían menor memoria espacial y a corto plazo que sus compañeros. Además, algunas zonas como el córtex del cíngulo anterior estaban menos desarrolladas, y tanto las cantidades de materia gris como de materia blanca eran menores.
Sin embargo, estas diferencias no tienen por qué ser irreversibles. "Los resultados no están diciendo que el estrés perjudique permanentemente el cerebro", explica Jamie Hanson, uno de los autores. "Los efectos podrían ser solo temporales, ya que el cerebro es muy plástico, muy propenso al cambio, y puede re-adaptarse".
Las nuevas investigaciones irán encaminadas, precisamente, a buscar métodos para ayudar a estos adolescentes a `poner al día´ a su cerebro después de sucesivos episodios traumáticos
Las tareas son
parte de la escuela y usted puede ayudar a su hijo a hacerlas bien. Los
maestros dan tareas por diferentes razones -- para practicar y revisar las
lecciones de la clase -- pare preparar a los alumnos a cómo trabajar por sí
mismos y para enseñarles a usar diccionarios, enciclopedias, bibliotecas y el
Internet.
1. Establezca un
tiempo adecuado y un lugar tranquilo para que su hijo haga las tareas. Que esté
lejos de la televisión, radio y otros ruidos.
2. Insista que su niño junte todos los materiales
necesarios para hacer las tareas -- lapiceros, lápices, gomas para borrar,
calculadora, papel, libros y marcadores -- para que no pierda el tiempo
buscándolos.
3. Compre una
libreta-calendario para apuntar las tareas. Ahí, puede anotar las tareas y las
fechas en que debe entregarlas. Muchos maestros exigen que los alumnos tengan
este calendario.
4. Si su hijo tiene
dificultad con las tareas, hable con cada maestro y averigüe que sucede, puede
ser que las tareas sean muy difíciles o que existan otros problemas. La escuela
puede ofrecer clases con un tutor.
5. Pregúntele a su
hijo si recibe algún comentario sobre las tareas.
6. Si su hijo un
Día no asiste a la escuela, insista en que pida la información de las tareas a
un compañero.
7. Recuerde que la
limpieza es importante. No permita que su hijo coma o beba mientras haga las
tareas.
8. Sugiera que su
hijo haga las tareas y luego tome un breve descanso (coma algún bocado, juegue
afuera, o mire un poco de televisión) después de ese descanso, es más fácil
revisar el trabajo con la mente serena.
martes, 14 de noviembre de 2017
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
Había una vez un emperador al que le encantaban los trajes.
Destinaba toda su fortuna a comprar y comprar trajes de todo tipo de telas y
colores. Tanto que a veces llegaba a desatender a su reino, pero no lo podía
evitar, le encantaba verse vestido con un traje nuevo y vistoso a todas horas.
Un día llegaron al reino unos impostores que se hacían pasar por tejedores y se
presentaron delante del emperador diciendo que eran capaces de tejer la tela
más extraordinaria del mundo.
- ¿La tela más extraordinaria del mundo? ¿Y qué tiene esa tela de especial?
- Así es majestad. Es especial porque se vuelve invisible a ojos de los necios y de quienes no merecen su cargo.
- Interesante… ¡entonces hacedme un traje con esa tela, rápido! Os pagaré lo que me pidáis.
Así que los tejedores se pusieron manos a la obra.
Pasado un tiempo el emperador tenía curiosidad por saber cómo iba su traje pero tenía miedo de ir y no ser capaz de verlo, por lo que prefirió mandar a uno de sus ministros. Cuando el hombre llegó al telar se dio cuenta de que no había nada y que lo que los tejedores eran en realidad unos farsantes pero le dio tanto miedo decirlo y que todo el reino pensara que era estúpido o que no merecía su cargo, que permaneció callado y fingió ver la tela.
- ¡Qué tela más maravillosa! ¡Que colores! ¡Y qué bordados! Iré corriendo a contarle al emperador que su traje marcha estupendamente.
Los tejedores siguieron trabajando en el telar vacío y pidieron al emperador más oro para continuar. El emperador se lo dio sin reparos y al cabo de unos días mandó a otro de sus hombres a comprobar cómo iba el trabajo.
Cuando llegó le ocurrió como al primero, que no vio nada, pero pensó que si lo decía todo el mundo se reiría de él y el emperador lo destituiría de su cargo por no merecerlo así que elogió la tela.
- ¡Deslumbrante! ¡Un trabajo único!
Tras recibir las noticias de su segundo enviado el emperador no pudo esperar más y decidió ir con su séquito a comprobar el trabajo de los tejedores. Pero al llegar se dio cuenta de que no veía nada por ningún lado y antes de que alguien se diera cuenta de que no lo veía se apresuró a decir:
- ¡Magnífico! ¡Soberbio! ¡Digno de un emperador como yo!
Su séquito comenzó a aplaudir y comentar lo extraordinario de la tela. Tanto, que aconsejaron al emperador que estrenara un traje con aquella tela en el próximo desfile. El emperador estuvo de acuerdo y pasados unos días tuvo ante sí a los tejedores con el supuesto traje en sus manos.
Comenzaron a vestirlo y como si se tratara de un traje de verdad iban poniéndole cada una de las partes que lo componían.
- Aquí tiene las calzas, tenga cuidado con la casaca, permítame que le ayude con el manto…
El emperador se miraba ante el espejo y fingía contemplar cada una de las partes de su traje, pero en realidad, seguía sin ver nada.
Cuando estuvo vestido salió a la calle y comenzó el desfile y todo el mundo lo contemplaba aclamando la grandiosidad de su traje.
- ¡Qué traje tan magnífico!
- ¡Qué bordados tan exquisitos!
Hasta que en medio de los elogios se oyó a un niño que dijo:
- ¡Pero si está desnudo!
Y todo el pueblo comenzó a gritar lo mismo pero aunque el emperador estaba seguro de que tenían razón, continuó su desfile orgulloso.
¿QUÉ QUEREMOS QUE APRENDAN LOS NIÑOS
CON ESTE VALOR?
v Decir "
no" sin sentirse culpables
v Saber expresar lo
que sienten o piensan a los demás
v Hablar diciendo la
verdad sin necesidad de herir
v Favorecer las
relaciones con las personas
v Reconocer los fallos
propios sin desanimarse
v Aprender a hacer
críticas positivas
v Reconocer los
derechos de uno mismo y los de los demás
v Alcanzar los propios
objetivos sin dañar a nadie
v Conseguir el
sentimiento de satisfacción y seguridad en sí mismo
martes, 24 de octubre de 2017
Una historia de Amor y Lealtad
Hace muchos años existió un
hermoso reino donde vivía una princesa llamada Amor. Soñaba con el día en que
llegara su príncipe azul para poder casarse y ser feliz. Un día, llegaron a su
puerta más de mil jóvenes que esperaban ansiosamente conocerla y pedir su mano.
Ella los recibió gustosa de uno por uno. El primero llevaba un porte gallardo y
reflejaba muchísima confianza en sí mismo, aunque se denotaba que era altanero.
Sin embargo, la princesa no quiso juzgarlo. "¿Cuál es tu nombre, valiente
caballero?" le preguntó. "Amada mía, mi nombre es Egoísmo, y vengo a
cortejarte para que nadie más se acerque a ti mientras yo esté vivo". A la
princesa no le agradó mucho su modo de pensar, por lo que decidió despedirlo
amablemente. El segundo era extremadamente apuesto y llegó montando un caballo
en ropajes de oro y plata finos. La princesa se entusiasmó, pero no quiso dar
nada por sentado. "Apuesto caballero, ¿cuál es tu nombre?", a lo que
aquel joven bajó del bello animal y arrodillándose ante la princesa dijo
"Mi ferviente señora, yo soy Envidia, y deseo poseerla eternamente, aunque
eso le pese a todo el mundo". Amor no quiso eso para ella por lo que tuvo
que pedirle que se marchara también. El tercero era muy alto y robusto, pero de
facciones finas y hermosas. La princesa le preguntó su nombre, a lo que él
respondió "Oh dulce Dama, mi nombre es Traición, y todo aquel que te
pretenda pagará con su cabeza en la horca". La princesa se asustó y
decidió despedirlo también. Y así, fue despidiendo a cada uno, joven tras joven
que no le inspiraban confianza o que en sus palabras no encontraba lo que ella
necesitaba. Rencor, Ira, Sufrimiento, Interés, Deseo, Enojo, Fastidio, Miedo,
Celos, Desprecio e incluso Odio: todos fueron indulgentes y atractivos en
apariencia, pero al contacto con ellos, Amor percibió frialdad e hipocresía en
sus palabras. Finalmente, quedó un solo muchacho, que no era alto, ni rico, ni
poderoso, pero sin embargo parecía buen mozo y de buenos sentimientos. La
princesa se acercó un tanto temerosa y el joven la miró a los ojos. Ella
retrocedió un poco, pero el joven logró alcanzarla y tomarla de la mano.
"Querida princesa, no tienes por qué temer. No es mi intención hacerte una
posesión mía para que pierdas el contacto con el mundo que te rodea. He venido
desde muy lejos porque escuché rumores sobre lo hermosa que eras, y ya veo que
no me han dicho todo, porque eres hermosa de pies a cabeza. Han dicho que si se
vive al lado tuyo, uno será por siempre feliz, pero ahora veo que tan sólo con
tomarte de la mano ya me siento completo. Me han dicho que al contacto contigo
uno se vuelve poeta, pero más que eso, yo ya me siento inmortal". La
princesa Amor se ruborizó completamente mientras aquel joven le rozaba una de
sus mejillas con la mano. Amor supo finalmente ante quién estaba.
"Realmente me has impactado con tus palabras, dulce caballero, dime, ¿ante
quién estoy asombrada?" "Dulce Amor, creo que mi nombre es el más
apropiado ante tu presencia. Ten por seguro que estaré siempre contigo,
princesa. Me llamo Lealtad". Y así, la princesa Amor se casó con el joven
Lealtad y pudo tener aquella vida llena de felicidad que tanto anheló. Y desde
ese entonces, las personas cumplen la promesa de amor de aquellos jóvenes. Amor
y lealtad deben estar siempre presentes, ya que cuando dos personas se aman con
todas sus fuerzas, la lealtad se unirá a ellos para nunca separarlos.
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